Cuentos de humor negro
Cuentos de humor negro Los inadecuados horarios del ferrocarril y el nervioso deseo de verlo todo consumado impidieron la inmediata dispersión de los invitados, pero la cena de esa noche no fue ningún éxito social. Sir Wilfrid había pasado un rato harto difícil con la gata de las caballerizas y después con el cochero. Agnes Resker limitó ostentosamente su alimentación a un pedacito de tostada sin mantequilla, al que mordía como si se tratara de un enemigo personal; mientras que Mavis Pellington guardó un silencio vengativo durante toda la comida. Lady Blemley mantuvo el flujo de lo que ella creía era una conversación, pero no quitaba los ojos de la puerta de entrada. En el aparador había listo un plato lleno de sobras de pescado envenenadas con esmero, pero pasaron los dulces y los postres sin que Tobermory se apareciera por el comedor o la cocina.