Cuentos de humor negro
Cuentos de humor negro Y a la par que se iba haciendo cada vez más irritable y quejicosa, vino otro desencanto, nacido de la incapacidad de los esposos para encontrar temas comunes de interés. Las migraciones y hábitos de las gangas, el folklore y costumbres de tártaros y turcomanos, los cuartos de un caballo cosaco, eran asuntos que sólo despertaban en Vanessa una aburrida indiferencia. Por su parte, Clyde no vibraba de emoción al enterarse de que la reina de España detestaba el color malva, o que cierta duquesa real, cuyos gustos no era probable que él tuviera que saciar alguna vez, abrigaba una pasión violenta pero perfectamente respetable por las aceitunas.
Vanessa empezó a sacar en claro que un marido que sumaba un talante errabundo a una renta fija era una dudosa bendición. Una cosa era ir hasta el fin del mundo; y otra muy distinta era sentirse en casa allÃ. Incluso el decoro parecÃa perder algo de su virtud cuando se practicaba en una tienda.