A la conquista de un imperio
A la conquista de un imperio —Es una larga historia que le contaré en otra ocasión. No he venido para esto, milord.
—DÃgame qué desea de mÃ.
—Pedirle una explicación de parte del rajá.
Yáñez frunció imperceptiblemente la frente y miró con atención al griego, como si tratara de adivinar sus pensamientos.
—DÃgame —dijo luego.
—No ha llegado solo al Assam, ¿verdad?
—No, traigo conmigo seis cazadores malayos que me han dado numerosas pruebas de fidelidad cuando cazaba tigres en Borneo.
—¿Ha estado en Borneo, entonces?
—He visitado todas las islas malayas, haciendo verdaderas matanzas de animales feroces.
—Sin embargo, nosotros hemos sabido que le acompaña otra persona.
—¿Quién?
—Una joven india bellÃsima que ha alquilado un palacio.
—¿Y…? —preguntó Yáñez, frÃamente.
—El rajá querrÃa saber si es alguna princesa india.
—¿Por qué?
—Para invitarla a la corte.