A la conquista de un imperio

A la conquista de un imperio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

12. Un duelo terrible

Yáñez —que había dormido tan tranquilamente como un hombre que no tiene preocupación alguna—, acababa de abrir los ojos y estaba bostezando, cuando el chitmudgar, después de llamar repetidas veces a la puerta, entró acompañado por un oficial del rajá.

—Milord —dijo el mayordomo, mientras el oficial hacía una profunda inclinación—, el príncipe le espera.

—Aguardad cinco minutos —dijo Yáñez, volviendo a bostezar.

Saltó de la cama, se vistió con cuidado, sin apresurarse demasiado, metió las pistolas en la faja y se reunió con el mayordomo y el oficial, que le esperaban en el salón, donde había sido preparado el té.

—¿Qué desea su alteza? —preguntó, sorbiendo la aromática bebida con estudiada lentitud.

—Lo ignoro, milord —contestó el oficial.

—¿Está de mal humor, tal vez?

—Me parece muy preocupado esta mañana, milord. Parece ser que ha habido una discusión entre él y el otro blanco.

—¡Ah!, el señor Teotokris —exclamó Yáñez, casi distraídamente—. Ya; el otro blanco está siempre de mal humor.

—Es verdad, milord.

—Así se hace temer.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker