A la conquista de un imperio

A la conquista de un imperio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Menudo cigarro! —exclamó Yáñez, riendo—. El opio debía ser de primera calidad. Y ahora manos a la obra, puesto que todos duermen. Conque pensabas que mi imaginación se había agotado, ¿eh, Sandokán? Ya verás.

Ante todo, recogió el cigarro, que el ministro había dejado caer, y se acercó a la ventana abierta.

Aunque ya no brillaba ninguna luz —los indios sen muy parcos en cuestiones de iluminación, en parte porque las noches allí son claras y el cielo casi siempre purísimo—, descubrió en seguida a varias personas que paseaban lentamente, en grupos de tres o cuatro, como honestos ciudadanos que aprovechan un poco de fresco, fumando y charlando.

—Sandokán y los tigres —murmuró Yáñez, frotándose las manos—. Todo marcha perfectamente.

Tiró fuera la colilla del cigarro del ministro, se acercó dos dedos a los labios y emitió un silbido suavemente modulado.

Al oírlo, los paseantes se detuvieron de golpe; luego, mientras unos se dirigían a los dos extremos de la calle, para impedir que se acercara alguien, un grupo se detuvo bajo la ventana iluminada.

—Preparados —dijo una voz.

—Espera un momento —contestó Yáñez.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker