A la conquista de un imperio

A la conquista de un imperio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Por tanto no había que maravillarse si los piratas de Malasia, guiados por Bindar, habían encontrado aquel refugio. Por desgracia, no parecía deshabitado, como esperaban Sandokán y Tremal-Naik.

Aquel sordo gruñido y los dos puntos luminosos, les avisaron de que debían pagar el alquiler con balas de plomo.

—Vamos —dijo Sandokán—, tratemos de desalojar a los inquilinos.

—No se marcharán sin protestar —bromeó Tremal-Naik.

—En tal caso tendrán que vérselas con nosotros. ¿No temblará tu brazo, Kammamuri? Si nos quedamos a oscuras, no respondo del desalojo.

—La antorcha brillará constantemente ante las adnara.

—Ese es otro nombre.

—Los maharatos llamamos así a esas feas bestias.

—Ponte detrás de nosotros.

—Sí, Tigre de Malasia.

Sandokán se volvió para comprobar si sus hombres ocupaban sus puestos, cargó la carabina y las pistolas y avanzó hacia la puerta de la pagoda, subiendo los escalones.

Tremal-Naik le seguĂ­a, junto a Kammamuri que sostenĂ­a en alto la antorcha.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker