A la conquista de un imperio

A la conquista de un imperio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Tantia le miró largamente, con una mirada que traducía profunda inquietud; luego haciendo acopio de toda su energía, contestó:

—No; no te he visto nunca.

—¡Mientes! —gritó el malayo—. Cuando pasaste la jofaina ante los ojos de la joven india, yo estaba sólo a tres pasos de distancia de ti.

El gussain se estremeció ligeramente, pero contestó en seguida:

—Te equivocas: un rostro con una piel tan fea, no se me habría olvidado tan fácilmente. Te lo repito; no te he visto nunca.

—Un hombre con un brazo anquilosado y un ramito en el puño no se olvida así como así —replicó el malayo—. Fuiste tú; lo afirmo solemnemente.

El gussain se encogió de hombros, sonrió irónicamente y dijo:

—Este hombre es un loco o ha jurado perderme. Pero Tantia no es tan estúpido como para caer en la infame emboscada preparada por este miserable.

—Es demasiado astuto para comprometerse —dijo Tremal-Naik—. Pero el interrogatorio ha comenzado apenas y no acabará tan aprisa.

—Es cierto —dijo Sandokán—. Acusa, Kabung.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker