A la conquista de un imperio
A la conquista de un imperio —Les veremos más adelante, si los elefantes no encuentran mejor terreno. Nos prepararán emboscadas hasta que podamos galopar.
—¿Continúa el fango?
—Continúa.
—Montad y tened preparadas las carabinas.
Malayos y dayaks treparon como ardillas por las escalas de cuerda, seguidos poco después por el cornaca del elefante-guÃa, quien habÃa conseguido detener la hemorragia del animal.
—¡Adelante! —ordenó Sandokán—. Veremos que hacen esos condenados assameses.