A la conquista de un imperio
A la conquista de un imperio Los flying-fox —feos vampiros nocturnos, de cuerpo revestido por una tupida piel rojiza, cabeza semejante a la de los zorros y alas negras, que cuando están enteramente desplegadas miden hasta un metro— empezaban a describir en el aire sus caprichosos zigzags, cuando Sandokán, Surama y Tremal-Naik se retiraron a su tienda, seguros de poder pasar finalmente una noche tranquila.
Los demás ya les habÃan precedido. Sólo Kammamuri y Sambigliong, con cuatro dayaks, montaron la guardia del campamento. PodÃa ocurrir que se ocultara en los alrededores algún tigre o alguna pantera y que, a pesar de las hogueras, intentaran atacar a los durmientes.