A la conquista de un imperio

A la conquista de un imperio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al día siguiente —tras dos etapas más—, los elefantes, ágiles y rápidos, empezaban a subir los primeros escalones de aquellas boscosas cadenas, que se alzaban gradualmente.

La región empezaba a poblarse. De vez en cuando, aparecían en los declives minúsculos pueblecillos, en medio de tupidos grupos de mangos y de estupendos tamarindos.

—Aquí están los súbditos de mi padre —decía Surama con un suspiro—. Cuando sepan que la hija del antiguo jefe de los kotteris ha vuelto después de tantos años, no le negarán su apoyo.

—Eso espero —contestó Sandokán.

Aquella noche plantaron su campamento en medio del espeso bosque y no hubo noche más tranquila que aquella, ya que en las montañas no abundan ni perros salvajes ni chacales, y son más bien raros los tigres, que prefieren el clima húmedo y cálido de las junglas.

Bindar se ocupó de tocar diana —ya que poseía un ramsinga de cobre— a las cuatro de la mañana. Todos deseaban reposar aquella noche en Sadhja, antigua residencia del jefe de los kotteris.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker