Aguilas de la estepa
Aguilas de la estepa Hossein se lanzó a una carrera loca seguido por más de treinta sartos que no cesaban de vociferar:
—¡A ellos!… ¡A muerte!… ¡A muerte!…
Pero los «águilas de la estepa» les llevaban más de un kilómetro de ventaja y se alejaban aceleradamente en dirección al norte.
—¿Qué haces tú aquÃ, Abei? —preguntó el anciano sorprendido de verlo todavÃa allÃ.
El interpelado estaba por contestar cuando se oyeron fuertes descargas de arcabuces en lontananza.
—Padre —dijo entonces— parece que los bandidos están asaltando la aldea de los sartos… Creo que es más conveniente que vayamos a dar a estos una mano y hacer un escarmiento con los depredadores, con lo que conseguiremos al mismo tiempo que mi primo no tenga enemigos a su espalda.
—¡Conque habÃan preparado un doble asalto!… ¡Oh, esto es demasiado! —bramó Giah Agha con el rostro congestionado de rabia—. ¡Será preciso exterminar hasta el último de esos reptiles!… ¡Tabriz, rápido, procúrame un caballo!…