Aguilas de la estepa
Aguilas de la estepa —Lo hemos buscado por todas partes, señor —le explicó el que lo habÃa guiado—. También a nosotros nos hubiera gustado salir antes de que los rusos nos encerrasen aquÃ.
El excitado joven se quedó un rato pensativo, luego se encogió de hombros y volviendo bridas murmuró:
—¡Bah! Acaso sea mejor asÃ… Trataré de empujar adelante a los otros sin exponer mi piel…
Seguido por los cinco tunantes se dirigió al trote hacia el caravanserrallo donde encontró a Hossein y Tabriz con el séquito, listos para tomar parte en la defensa de la ciudad. HabÃan recibido un mensaje de Babá Bey solicitando su ayuda.
—CreÃamos que te habÃa pasado algo —le dijo Hossein—. Las balas están cayendo como lluvia en las calles.
—Me habÃa extraviado, primo y gracias a estos hombres he podido hallar el camino.
—Llegas a buen punto. Los moscovitas se aprestan a expugnar la ciudad y arremeten por la puerta de Ravatak —informó Tabriz.
—Ven, primo —le dijo Hossein—. Enseñémosles cómo se baten los nómades turquestanos.