Aguilas de la estepa
Aguilas de la estepa —¡Uhm…! —hizo Karawal, tirándose de la barba—. Creo que no tendremos necesidad de emplear nuestros cangiares… ¡No quisiera encontrarme en la piel de nuestros esteparios, te lo aseguro!…
—¿Piensas que el emir los matará?
—Tal vez no se atreva a ello porque es muy vigilado por los rusos, pero tiene a sus órdenes excelentes «arranca ojos» ¡ese querido prÃncipe!
—Lo sé —confirmó el joven Dinar—. El año pasado vi dejar ciegos a unos cincuenta bandidos que habÃan asaltado a una de sus caravanas. Me produjeron una impresión terrible.
—Te creo… ¡Ahà salen los últimos…, pongámonos a la cola!