Aguilas de la estepa
Aguilas de la estepa Bebieron unos sorbos de agua del odre y se pusieron eh movimiento procurando caminar lo más ligero posible. Alcanzaron la meta completamente deshechos, muertos de hambre y sedientos, tres horas después de ponerse el sol, pero en ese terreno más vasto, poblado de árboles y de rica vegetación, no sólo encontraron agua fresca, sino gran cantidad de huevos de avutarda, por existir allà una inmensa colonia de estas aves. Comieron de buen humor al margen del pozo y luego, mientras uno de ellos montaba guardia y mantenÃa el fuego encendido para alejar a posibles fieras, los otros dos dormÃan a pierna suelta.
Los dÃas que siguieron fueron una monótona secuencia de marchas por la ilimitada estepa, interrumpidas solamente para comer algo y descansar un poco, y cuando cumplÃan la sexta jornada descubrieron por fin la zona umbrosa que se extiende a lo largo del Amú Darja. El pseudodomesticador de mohos habÃa maniobrado de modo de desembocar cerca del puesto quirguiso comandado por su amigo.
—Señores —dijo cuando se detuvieron delante de los primeros árboles, fingiendo incontenible alegrÃa— la parte más difÃcil de nuestro viaje la hemos superado. Ahora no tenemos sino atravesar el rÃo y entraremos eh la estepa de los filiados que confina con la de los sartos.