Aguilas de la estepa
Aguilas de la estepa —No serÃa difÃcil que lo hubiese enviado mi prometida —dijo Hossein levantando la cabeza—. Tú sabes, padre, que los sartos tienen la costumbre de hacer concurrir a los más famosos para animar sus banquetes nupciales.
Un hombre habÃa surgido de la oscuridad y ahora apresuraba el paso guiándose por la luz que expandÃa la lámpara colgada delante de la tienda. Desde la puerta saludó a sus ocupantes:
—¡Que Allah los cubra con su protección, mis buenos señores! PermÃtanme que alegre la velada del futuro esposo de la incomparable Talmá, la bella entre las bellas.
—AproxÃmate —le dijo Tabriz—. La tienda del beg Giah Agha esta noche está abierta para todos, hasta para los bandidos de la estepa, si viniesen con buenas intenciones.