El Capitán tormenta
El Capitán tormenta —¡Treinta! —dijo, después de contarlos, y haciendo un gesto de cólera—. ¡Mis genÃzaros son más, pero no me fÃo de ellos! ¡Si los marineros de Metiub estuviesen aquÃ, todo variarÃa, y esta noche todas esas cabezas adornarÃan las torres de mi castillo! ¡Tratemos de ganar tiempo! ¡Metiub no debe estar ya lejos!