El Corsario Negro
El Corsario Negro Aparecían y desaparecían peces de toda especie, dejando detrás de sí una estela fosforescente, y pólipos variadísimos se entrecruzaban en todas direcciones meciendo sus luces de colores, en tanto que a flor de agua nadaban grandes cetáceos, en aquellos tiempos abundantes todavía, levantando con la cola y con las aletas ondas fulgurantes.
Impulsada por los vigorosos brazos de los dos filibusteros, la chalupa bogaba rápidamente sobre aquella superficie, haciendo saltar en el aire, bajo el golpe de los remos, millares de puntos luminosos.
Su negra figura se destacaba, como la del buque, de un modo preciso y neto entre aquellos resplandores, ofreciendo un blanco magnífico a los cañones de la escuadra española, si el almirante Toledo se hubiese encontrado en aquellas aguas.
Los filibusteros, sin cesar de remar con brío desesperado, miraban en todas direcciones con inquietud, temiendo ver aparecer de un momento a otro los temidos navíos enemigos.