El Corsario Negro
El Corsario Negro PodÃa muy bien, dada la obscuridad, poner el pie sobre algún urutú, que es una serpiente listada de blanco con una cruz en la cabeza, y cuya mordedura produce la parálisis del miembro mordido; o sobre una serpiente cipo o serpiente liana, asà llamada porque es verde y delgada como una verdadera liana, con las cuales se confunde fácilmente, o bien, sobre cualquiera de las llamadas corales, cuya mordedura no tiene remedio.
Al cabo de cierto tiempo el catalán se detuvo.
—¿Otro puma? —preguntó Carmaux, que le seguÃa.
—¡No me atrevo a penetrar por ahà antes de que salga el sol! —respondió.
—¿Qué temes? —dijo el Corsario.
—El terreno huye bajo los pies, señor, y esto indica que estamos cerca de algún tremedal.
—¿Alguna sabana cenagosa?
—Eso temo.
—¡Perderemos un tiempo precioso!
—Dentro de media hora saldrá el Sol. Y, además, ¿cree usted que los fugitivos no han de encontrar obstáculos también?
—No digo lo contrario. ¡Esperaremos a que salga el Sol!
Se tumbaron al pie de un árbol, y llenos de impaciencia esperaron a que comenzaran a deshacerse las espesas tinieblas.