El Corsario Negro
El Corsario Negro —¿Es aquÃ, Wan Stiller? —preguntó—. ¡Me parece que no me equivoco!
En aquel mismo instante resonaron en medio de la espesura unos sonidos melodiosos, dulcÃsimos, que parecÃan salir de una flauta.
—¿Qué es eso? —preguntó el Corsario, levantando de pronto la cabeza y desembozándose.
—Es la flauta de Moko —contestó, sonriendo, Carmaux.
—¿Y quién es Moko?
—El negro que nos ayudó para que pudiésemos huir. Tiene la cabaña en medio de esta espesura.
—¿Y por qué toca?
—Estará ocupado en domesticar a sus serpientes.
—¡Qué! ¿Es un encantador de reptiles?
—SÃ, Capitán.
—Pero esa flauta puede descubrirnos.
—Se la cogeré, y a las serpientes las enviaremos a pasear por el bosque.
El Corsario hizo seña para seguir adelante; pero desenvainó la espada, como si temiera una sorpresa desagradable.
Carmaux ya se habÃa introducido por entre la espesura, avanzando por un senderito apenas visible; pero volvió a detenerse, lanzando un grito de estupor, acompañado de un escalofrÃo de espanto.