El Corsario Negro

El Corsario Negro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La carabela no se había apartado de su sitio, pero en la cubierta se advertía un movimiento inusitado. Los tripulantes trabajaban en derredor de un cañón que emplazado sobre la toldilla de la cámara apuntaba hacia arriba, como si se dispusiera a reanudar el fuego contra la cima del monte.

Las cuatro chalupas, estacionadas en derredor de la isla, navegaban lentamente a lo largo de la playa para impedir a los sitiados todo intento de fuga; temor infundado en absoluto, pues los filibusteros no tenían canoa ni chalupa alguna a su disposición, ni les era posible recorrer a nado la enorme distancia que los separaba de la boca del río Catatumbo.

Los dos pelotones que habían intentado la ascensión del monte no debían de haber vuelto a la costa, pues en la playa no se veía ningún grupo.

—¿Habrán acampado bajo los bosques esperando el momento propicio para lanzarse al asalto? —murmuró el Corsario—. ¡Mucho temo que el nikú y las piedras de Carmaux hayan producido escaso resultado! ¡Y todavía no aparece Pedro! ¡Si antes de un par de días no llega, creo que voy a caer en manos de ese condenado viejo!

Volvió a descender lentamente del observatorio y se acercó a sus dos compañeros, a quienes dio cuenta detallada de sus preocupaciones y temores.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker