El Corsario Negro
El Corsario Negro Sin embargo, no se perdió aquella jornada, porque una buena parte de aquellos hombres incansables se pusieron en seguida en marcha para explorar las cercanÃas y ver si podrÃan caer por sorpresa sobre la ciudadela española. Los más atrevidos de entre los exploradores habÃan llegado hasta dar vista a los poderosos fuertes de Gibraltar, con objeto de tener una idea clara de las medidas defensivas que adoptara el enemigo, y otros se atrevieron a interrogar a los colonos fingiéndose pescadores náufragos.
Estas audaces investigaciones dieron resultados no muy a propósito para animar tan intrépidos merodeadores del mar, a pesar de hallarse acostumbrados a vencer los más insuperables obstáculos.
Por todas partes encontraban cortados los caminos con trincheras coronadas de cañones y por enormes empalizadas erizadas de espinos. Además, supieron que el comandante de la ciudadela, uno de los más valientes y animosos soldados que por aquel tiempo tenÃa España en América, hizo jurar a sus soldados que se dejarÃan matar antes que arriar la bandera patria.
Tan malas impresiones produjeron cierta ansiedad en el espÃritu de los más fieros corsarios, que temieron acabar de un modo desastroso la expedición.