El hijo del Corsario Rojo

El hijo del Corsario Rojo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No sois español, de modo que podéis pasaros al enemigo —dijo Mendoza.

—Soy un aventurero y nada más; como tal, tengo derecho a ofrecer mi brazo y mi espada a quien mejor me plazca.

—¿Conocéis San José?

—Conozco a medio Santo Domingo.

—¿Sois capaz de guiarnos a la finca de la marquesa de Montelimar?

—Aunque sea con los ojos vendados.

—Vamos, ante todo, a proporcionarnos caballos. No dudo que los españoles nos darán caza.

—Creo que estáis en lo cierto, señor conde —contestó el gascón—. Lanzarán también sobre nosotros alguna traílla de sus terribles perros.

—En marcha, entonces, Barrejo —dijo el conde—. No tengo el menor deseo de que me muerdan los talones esos animalitos.

—Debemos seguir el camino de los bosques, señor conde. Los soldados patrullan por las sendas y podrían detenernos.

—¿Hay muchos fuera de la ciudad?

—¡Oh, muchos!

—Vamos a visitar los bosques.

El gascón arrojó al suelo la linterna, cuya luz podía traicionarlos y atraer alguna ronda que fuese en persecución de bucaneros.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker