El hijo del Corsario Rojo

El hijo del Corsario Rojo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El gascón, que tenía las piernas más largas que sus compañeros, marchaba a través del bosque, ocultándose tras los árboles, temeroso de que la cincuentena, repuesta de la sorpresa, volviera a la carga.

—Esos pícaros se han propuesto no dejarnos tomar resuello —murmuraba Mendoza, que respiraba como un búfalo—. ¿Cuánto durará esto?…

El gascón demostraba una resistencia increíble y parecía poseer músculos de acero, porque no daba señal de detenerse.

Energías no menores revelaba el hijo del Corsario Rojo, habituado a largas caminatas.

Aquella carrera furiosa duró más de una hora; luego el gascón se detuvo.

—Ya es bastante —dijo—. La cincuentena ha tenido miedo de nosotros y no ha osado darnos caza.

—Antes de que se reúna con otra o se provea de perros, pasará algún tiempo y podremos llegar a la villa de la marquesa sin que vuelvan a molestarnos.

—¿Se sabe al menos dónde nos encontramos? —dijo Mendoza, que aspiraba como el fuelle de una fragua la fresca brisa nocturna.

—Caminando siempre, se llega a París —contestó Barrejo.

—En mi tierra se dice que por todas partes se va a Roma —repuso el conde.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker