El hijo del Corsario Rojo
El hijo del Corsario Rojo —Ese disparo seguramente lo ha hecho un bucanero.
—Vamos a buscarlo —contestó el señor de Ventimiglia.
Atravesaron a la carrera un matorral, y al llegar al otro lado, descubrieron en medio de un grupo de plantas, a un hombre mal vestido, con una especie de delantal de piel y amplio fieltro en la cabeza, de pie frente a un gigantesco toro salvaje, que estaba expirando. Al ver a los tres filibusteros, el cazador retrocedió algunos pasos, gritando con voz amenazadora:
—¿Quién sois? ¡Responded u os mato antes de que lleguéis hasta mÃ!
—Filibusteros perseguidos por los españoles —contestó el conde en francés correctÃsimo, por haber sido hecha la intimación en este idioma—. Soy hijo del Corsario Rojo y sobrino del Verde y del Negro.
—¡Del Corsario Negro! —gritó el bucanero, dejando caer el arcabuz y avanzando al punto—. ¡De aquel que con Grammont, Laurent y Wan-Horn ha saqueado a Veracruz! ¡Yo he combatido a sus órdenes! ¡«Tonnerre de Brest»! Señor, estoy a vuestras órdenes. ¡Mandad!