El hijo del Corsario Rojo

El hijo del Corsario Rojo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Se proponen sitiarnos —contestó el bucanero, que aparecía completamente tranquilo—. ¡Bah! Mientras tengamos pólvora y balas, continuaremos siendo dueños de la situación. ¡Magnífica idea han tenido los gobernadores al sustituir los arcabuces por alabardas! Nos hacen maravillosamente el juego. ¿Estamos listos?

—Apuntad principalmente a los lugares donde se agita la hierba. Si nuestros disparos son certeros, las alabardas desaparecerán sin atreverse a atacarnos.

Los tres hombres reanudaron el fuego, mientras el gascón no sabiendo qué hacer, la emprendía con los perros, descargando sobre ellos una tempestad de ramas secas, por no atreverse a consumir las municiones, preciosas en aquellos momentos.

¡Y cómo trabajaba el intrépido soldado! Seguro de no correr el riesgo de que le derribase un arcabuzazo de las cincuentenas, cogía brazadas de leña y las descargaba sobre los animales, que aullaban de dolor.

Botafuego, el conde y Mendoza, seguían disparando con grandes intervalos, manteniendo a raya a los perseguidores.

De vez en cuando resonaba un grito entre la hierba, anunciando que un hombre caía herido. El bucanero, sobre todo, hacía disparos maravillosos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker