El hijo del Corsario Rojo

El hijo del Corsario Rojo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Callad y haced fuego —ordenó el bucanero—. Charlando no se ganan las batallas.

—¡Bah! ¡Llama a esto una batalla! —murmuró Mendoza—. Yo lo llamaría una mísera escaramuza.

Cuatro arcabuzazos retumbaron uno tras otro, haciendo huir a media docena de españoles; los demás, sin embargo, amparados por la hierba, llegaron audazmente hasta la selva.

—¡Mil truenos! —exclamó Botafuego arrojando al suelo el sombrero—. Ahora no se detendrán.

—¿Los españoles? —preguntó el conde.

—Si se internan en la espesura, no hay ojo que pueda descubrirlos ni bala que les alcance. ¿Qué propósitos abrigarán? ¿Quemarnos?

Volvióse hacia el gascón, que había descendido a una de las ramas más bajas.

—Amigo mío —le dijo—, tomaos ahora la molestia de destruir a la jauría que aúlla bajo nuestros pies. Aún os quedarán sesenta tiros.

—Creo disponer de más —respondió el gascón, que conservaba su admirable sangre fría.

—Ya que la vanguardia no os da qué hacer, matad a esos malditos perros.

—Preferiría hombres —contestó Barrejo.

—Estos son menos peligrosos. Os confío un encargo más difícil.

—Un puesto de honor —observó Mendoza riendo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker