El hijo del Corsario Rojo

El hijo del Corsario Rojo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Pensaréis que somos indiscretos señora —dijo Botafuego—, pero durante estos dos días de persecución obstinada no hemos tenido tiempo de hacer una comida regular.

—Dos días, barón de…

—¡Barón! —exclamó el señor de Ventimiglia, poniéndose en pie, en tanto que el bucanero hacía un gesto rápido a la marquesa.

—Perdonad, Botafuego —dijo la bella andaluza—. Os confundí en un momento de distracción con el barón del Puerto.

El conde contempló atentamente al bucanero, que aparecía palidísimo.

—¿Quién sois, pues? —le preguntó.

—Botafuego —respondió el aventurero, con amargura tan profunda, que no pasó inadvertida para el corsario.

—Me ocultáis vuestro verdadero nombre.

—Lo sepulté en el Océano, bajo la línea ecuatorial —dijo el bucanero con voz sorda, pasándose varias veces la mano por la frente, como para limpiarse gotas de sudor frío—. ¿Decíase, señora marquesa?…

—No recuerdo… ¡ah… sí!… me contabais que durante dos días las cincuentenas os han dado caza.

—Y con muchos perros además.

—¿Lograsteis burlar siempre sus asechanzas?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker