El hijo del Corsario Rojo
El hijo del Corsario Rojo EL SECRETARIO DEL MARQUÉS DE MONTELIMAR
El galeón detenido en mitad de su carrera, no podía ya evitar el ataque de la fragata.
Los españoles, pasado el primer momento de terror, emprendieron la tarea de desembarazar al barco del palo, que podía impedirles los movimientos al ocurrir el abordaje.
Atacáronlo con hachas y sierras, en tanto que los hombres adscritos a las baterías iniciaban un fuego infernal, con la esperanza de mantener alejada a la nave corsaria. El «Rayo», a su vez, comenzó a responder con gran valor, y no solamente con la artillería. Los bucaneros habían subido a cubierta y viendo al galeón a tiro, prodigaron las balas, apuntando sobre todo a los oficiales.
La distancia desaparecía rápidamente, porque la fragata forzaba su marcha para impedir que los españoles se rehicieran.
Los cañonazos sucedíanse a los cañonazos, ora a lo alto para derribar la arboladura, ora hacia abajo, casi a nivel del agua para agujerear el casco.
Los hombres encargados de tapar las brechas abiertas por las balas, no se daban punto de reposo y caían en gran número sobre los bancos.