El hijo del Corsario Rojo
El hijo del Corsario Rojo El señor de Ventimiglia hizo con la cabeza un signo negativo; luego, avanzando unos pasos, con el sombrero en la mano, contestó:
—El hijo del Corsario Rojo, conde Ventimiglia y señor de Roccabruna y de Valpenta, sabe estimar el valor desgraciado, señor.
—¡El hijo del Corsario Rojo! —exclamó el capitán del galeón—. ¡El sobrino del famoso Corsario Negro! Los tripulantes de mi barco nada tienen que temer de un caballero. Señor conde, os saludo, ¿qué deseáis?
—Que me sea entregada una persona que se encuentra a bordo de vuestra nave —contestó el señor de Ventimiglia.
—¿Quién es?
—El secretario del marqués de Montelimar.
Un grito se dejó oÃr en medio de la tripulación; luego, un hombre que representaba cuarenta años, de mediana estatura, con barba y bigote negro y ojos penetrantes, abrióse paso entre los marineros y bajó rápidamente la escala.
—¿Me buscáis? —preguntó, avanzando hacia el conde.
—SÃ, señor Robles —contestó el corsario.
—¿Qué deseáis?
—Que paséis a mi fragata.
—¿Prisionero?