El hijo del Corsario Rojo
El hijo del Corsario Rojo —Ya lo sé —repuso el conde.
—¡Imposible!…
—En ese caso os diré que el marqués se halla actualmente en Pueblo Viejo.
El señor de Robles dio un brinco e hizo un gesto de ira.
—¿Quién os lo ha dicho? —preguntó con los dientes apretados—. La marquesa de Montelimar, ¿no es cierto? ¡Oh!… sé que siempre ha odiado a su cuñado, como sé también que ha favorecido vuestra fuga de Santiago.
—Os engañáis, señor —repuso el conde—. Lo sabÃa con anterioridad por mi primo Morgan.
—¿El hombre funesto que saqueó a Panamá y que se ha casado con Yolanda, la hija del Corsario Negro?
—Precisamente señor de Robles.
El secretario del marqués de Montelimar se mordió los labios hasta hacerse sangre.
—¿Y vais a ver al marqués?
—Ya os he dicho que he venido a América, ante todo, para buscar a mi hermana.
—¿Y luego?
—¡Ah!… Lo demás no os interesa, señor.
—Pero se adivina: habéis emprendido el viaje para vengar a vuestro padre.