El hijo del Corsario Rojo

El hijo del Corsario Rojo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Por tercera vez dejóse oír la voz del gaviero de guardia:

—¡Y dos barcos grandes de refuerzo!…

—Esos seguramente no llevan botellas —dijo el vizcaíno—, pero en vez de eso, conducirán buen número de cuerdas para ahorcarnos.

—¡Ahorcarnos! —gritó el gascón esgrimiendo la espada—. ¡Oh!… ¡Como si no hubiera más que colgar a gente de nuestros bríos!

Los filibusteros se preparaban animosamente para la batalla, tratando de alcanzar a la fragata antes que los barcos auxiliares, pésimos veleros, pudiesen correr en su ayuda.

El conde de Ventimiglia, desde el alcázar, comunicaba órdenes con voz vibrante, en tanto que Grogner, a bordo del segundo barco, hacía lo mismo.

La fragata de gran tonelaje, y armada con treinta cañones, avanzaba también resueltamente sobre los corsarios, segura de aniquilarlos con unas cuantas andanadas.

El señor de Ventimiglia, comprendiendo que los españoles se lanzaban con ánimo decidido al abordaje, ordenó que los dos buques se separasen, para coger en medio a la fragata, antes de que llegasen las barcas, que llevaban a bordo numerosos combatientes y algunas piezas de artillería gruesa.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker