El hijo del Corsario Rojo
El hijo del Corsario Rojo —¿Y habéis logrado huir?
—He tenido esa fortuna, y estos tres hombres me han prestado su valioso auxilio. Sin ellos, no estarÃa aquÃ.
—¿Cayeron también prisioneros?
—Sà señor, son tres nobles de Nueva Granada.
—¿Y cómo el marqués no ha podido seguiros?
—Está cuidadosamente vigilado.
—Pudo ofrecer dinero. Yo habrÃa pagado a esos miserables hasta cincuenta mil piastras, si lo hubieran exigido.
—Y habrÃan aceptado indudablemente si un hombre no se hubiese opuesto.
—¿Quién?
—El hijo del Corsario Rojo, el conde Ventimiglia.
Don Juan de Zabala lanzó un grito.
—¿El hijo del famoso corsario ha llegado a América?
—SÃ, señor consejero.
—¿Qué viene a hacer aqu�
—A buscar a su hermana, la nieta del gran cacique, que os ha sido confiada.
—¿Cómo lo sabéis vos?
—Me lo ha dicho el marqués.
—¿Y qué exige el conde por devolver la libertad a mi infortunado amigo?