El hijo del Corsario Rojo
El hijo del Corsario Rojo —Un individuo apodado el Valiente. Creo que es un aventurero de la Europa central, porque destroza nuestro idioma de un modo horrible. Me he servido de él una vez, y no puedo quejarme de su habilidad.
—¿Espada selecta?
—Terrible.
—¿Costosa?
—Unas cincuenta piastras.
—DarÃa mil con tal que arrancase la vida al hijo del Corsario Rojo.
—Os olvidáis de una cosa.
—¿Cuál?
—¿Y los tres aventureros que acompañan al conde?
—Ya encontraremos algún pretexto para detenerlos aquÃ. ¿Es posible ver al Valiente?
—¿Ahora mismo?
—Cuanto antes, mejor.
—Sé dónde vive; enviaré un hombre a caballo para avisarle que venga en seguida.
Miró el reloj de pared, uno de aquellos relojes altÃsimos, encerrado en una caja de madera, y dijo:
—No son más que las nueve. Dentro de diez minutos puede estar aquÃ; esperad…
El consejero salió para dar las órdenes necesarias; muy pronto volvió, diciendo: