El hijo del Corsario Rojo

El hijo del Corsario Rojo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La chalupa, hábilmente guiada, se deslizaba ligera y veloz, siguiendo las costas del istmo a menos de cincuenta pasos.

A la medianoche el gascón puso la proa resueltamente al largo, segurísimo de encontrarse a la altura de la isla de Taroga.

Durante toda la noche luchó con las olas, que poco a poco se habían hecho grandes y a la primera luz del alba, como había previsto, entró en la pequeña bahía donde se hallaba anclada la flotilla de los filibusteros, compuesta de dos docenas de embarcaciones, habiendo perdido el navío de línea durante una noche de tormenta.

Pero eso bastaba para transportar al continente a trescientos cincuenta hombres que todavía permanecían bajo las órdenes de Raveneau de Lussan y Grogner.

El gascón, conocidísimo entre aquellos formidables ladrones del mar, fue recibido como un viejo camarada, e inmediatamente entró en la tienda que ocupaban los dos jefes de la filibustería.

—Aquí tenemos al señor de Lussac, un gascón auténtico, al cual debemos la toma de Nueva Granada —exclamó Raveneau al verle entrar—. ¿De dónde venís, mi querido señor?

—Del mar —contestó Barrejo—, y traigo malas noticias.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker