El hijo del Corsario Rojo

El hijo del Corsario Rojo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Os engañáis, señor conde —dijo la marquesa—. Aquí todos sienten gran afecto por los hombres que, desafiando tempestades y peligros, nos defienden de los filibusteros de la Tortuga.

Nadie osaba respirar, y las frentes serenáronse. Únicamente la de un capitán de alabarderos de Granada, un hombretón tres palmos más alto que el joven conde, permanecía contraída.

—Señor conde —dijo la marquesa de Montelimar—, ¿queréis ofrecerme el brazo? Me sentiré orgullosa de apoyarme en un fuerte hombre de mar.

—Que pondrá siempre su espada y su vida a vuestra disposición, marquesa —respondió el arrogante joven, atusándose una de las guías del bigote y mirando con cierta insolencia a los invitados, que manifestaban cierto descontento por la preferencia que la bella viuda concedía a aquel capitán, desconocido de todos.

—No pido tanto, conde. ¿Bailáis?

—Sí, señora; pero a la francesa, porque he sido educado en Provenza.

—¿Es posible?… Sin embargo, vos sois español. Los Mirandas, si no me engaño, son castellanos.

—Pura sangre; más mi padre casó con una francesa, y, a poco de nacer, me confió a los cuidados de los parientes de mi madre.

—Noto, en efecto, que tenéis acento distinto del nuestro.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker