El hombre de fuego

El hombre de fuego

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Alvaro, que aún no se había repuesto de su espanto, se quedó inmóvil, mirando con inquietud la pesada maza del salvaje, que le parecía sentir ya de un momento a otro sobre su pobre cráneo.

El eimuro, que debía de haber formulado alguna pregunta, viendo al portugués permanecer silencioso, se volvió hacia García, que se había refugiado en un rincón, y pronunció otras palabras, no más inteligibles que las primeras.

Viendo que el grumete no abría tampoco la boca, hizo un gesto de impaciencia, y acercándose a la puerta, lanzó un grito que más bien parecía el aullido de una fiera.

Un momento después entró un muchacho indio que no debía de tener más edad que el grumete, y se puso delante del cacique.

Era un lindo reyezuelo de cara despierta, ojos negrísimos e inteligentes, y que parecía pertenecer a otra raza.

En efecto, tenía la piel de color más claro que el cacique; el perfil, más fino; los cabellos, más undosos, y las facciones, más regulares.

El cacique le dirigió algunas palabras frunciendo varias veces el ceño y haciendo ademanes amenazadores, y acabó señalándole a Alvaro.

Con gran estupor, el portugués oyó que el muchachuelo se dirigía a él diciéndole:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker