El hombre de fuego

El hombre de fuego

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Los indios habían acortado el paso, y ya no derribaban los bejucos, para que el reptil no se asustara con el ruido y huyese de árbol en árbol.

Los levantaban con precaución y no los dejaban caer una vez que habían pasado los pyaies.

Deteníanse a cada diez o doce pasos, mirando con atención a las enormes hojas de las plantas y poniéndose luego en acecho.

Su rostro expresaba profundo terror, y hasta la voz del cacique tenía un ligero temblor que indicaba el miedo del que estaba poseído.

Muy terrible debía de ser aquel reptil para causar tan hunda impresión en hombres que pasaban por ser los más audaces de todos los habitantes del Brasil.

—Tienen miedo, ¡y qué miedo! —dijo por lo bajo Alvaro, que se había acercado a ellos y que los veía caminar cada vez con mayor lentitud—. ¿Habrán perdido su fe en mí? Sin embargo, tengo el arcabuz en la mano, y ya han visto sus efectos. ¿Qué clase de animal será esa liboia que causa tal horror en estos hombres? ¡Yo mismo voy teniendo miedo!

Habían avanzado otros cincuenta pasos, cuando de entre las hojas de las palmas salió un grito estridente que impuso repentino silencio a los papagayos que charlaban en la copa de una paiva. Los indios se detuvieron, dirigiendo miradas en torno suyo, y dieron muestras de profunda agitación.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker