El León de Damasco

El León de Damasco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y entre aquellas ruinas surgía un hedor insoportable y pestilente, debido a los numerosos cadáveres sepultados bajo ellas y que los asediados, molestados sin cesar por los sitiadores, no habían tenido ocasión de sacar para enterrarlos.

Los perros y los gatos, que tanto abundaban antes en Candía, como también en todas las islas del archipiélago, ya eran muy escasos, puesto que los habitantes se los habían comido, y no podían colaborar en la destrucción de los cadáveres. Por el contrario, se había abatido sobre Candía una verdadera plaga de aves de rapiña, acaso procedentes de Asia Menor o de más distancia, pues no se sabía con certeza de dónde provenían. Estos animales se parecían a los marabúes de la India y desempeñaban el trabajo de sepultureros, sin amedrentarse por el tronar de las culebrinas. De manera que por las calles de la miserable ciudad encontrábanse muchos esqueletos humanos totalmente desprovistos de carne y nervios.

Muley-el-Kadel, adentrándose por el segundo cinturón, que era el menos castigado por los proyectiles turcos, dirigióse a casa del capitán general para convenir con él lo inherente al desafío, y luego regresó al torreón en compañía de Mico, a quien encontró todavía en el palacio.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker