El León de Damasco

El León de Damasco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No, aunque su herida parece gravísima. ¡Perra cristiana! Parecía invencible. Me agradaría mucho enfrentarme a ella.

—Te atravesaría de parte a parte, aunque te cubrieras con la mejor armadura. ¿Dónde se encuentra Haradja?

—En una casamata.

—¿La cuida Metiub?

—Sí, el capitán de armas.

—¿En qué punto ha sido herida?

—En la axila derecha. Si llega a ser en la izquierda, me parece que la sobrina del Gran Almirante estaría muerta.

—¿Cuántos son los ocupantes del reducto?

—Veinticinco, aparte el capitán y la castellana.

—Bien.

—Y ahora que he hablado, ¿qué es lo que pensáis hacer conmigo?

—Deja que te atemos y amordacemos, y no temas. Mico, asegúrale.

El montañés le colocó en la boca una especie de pañuelo de seda y después, con cuerdas delgadas, aunque sólidas, que siempre llevaba en prevención, le ató las manos a la espalda.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker