El León de Damasco

El León de Damasco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No intentes huir. Tengo veinte hombres distribuidos por estas cercanías, y si vas a parar a su poder, como acontecería antes de que hubieras avanzado mucho, no respondo de tu vida.

Tras pronunciar estas palabras, Muley subió a la trinchera en pos del albano, que se había apoderado del arcabuz del prisionero.

Pasada la derrumbada muralla, junto a la que podía verse una culebrina veneciana desmontada, avanzaron con cuidado, por temor, muy lógico, a encontrar otros guardianes.

—¿No se ve a nadie?

—A nadie, señor.

—¿Dónde se halla el reducto en que se cobija Haradja? No distingo ninguna luz.

Se disponía a dar otro paso adelante cuando el montañés le detuvo bruscamente.

—Los disparos de los turcos han cesado, señor. ¿No pretenderá Alí mandar una columna al ataque con el fin de salvar a los suyos?

—Eso haría fracasar nuestra empresa. Los venecianos precisarán proseguir el cañoneo y los proyectiles no saben diferenciar entre amigos o enemigos.

—Por si acaso, démonos prisa, señor.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker