El León de Damasco
El León de Damasco —¿Qué deseas averiguar?
—¿Dónde se encuentra Muley-el-Kadel, hijo del bajá, y su esposa aquella célebre capitán Tormenta?
—¿Y me lo preguntas a m�
—Tú eres el hombre de confianza del bajá y debes de conocer en qué lugar se encuentra ese León de Damasco, a quien busco en vano por Italia desde hace tres años. Todo lo que pude saber es que vivieron por cierto tiempo en Nápoles, donde la cristiana tiene numerosas posesiones y que han habitado en Venecia en el palacio de Loredán. Pero cuando iba a culminar mi venganza, desaparecieron. Únicamente su hijo se halla en la reina del Adriático y, para mayor exactitud, se hallaba, ya que en este momento está viajando hacia Oriente.
—¡Lo has hecho secuestrar! —exclamó el capitán, tornándose pálido.
—No teniendo al león y la leona, rapté a su cachorro.
—¿Cuál es su edad?
—Creo que tiene tres años.
—¿Y qué intentas hacer con ese niño?
—Eso no es de tu incumbencia —respondió en forma brutal Haradja.
—De acuerdo; no conozco en qué lugar se encuentra el hijo de mi señor. Unido con una cristiana, dejó de relacionarse con su padre, que es en extremo buen musulmán para consentir tal matrimonio.