El León de Damasco

El León de Damasco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO XXV

LA BATALLA DE LEPANTO[11]

Nada más pasar a bordo nuestros amigos, la flota, no reforzada con ninguna nave más, a pesar de las continuas promesas de la Serenísima, levaba anclas y se hacía a la mar, con la esperanza, que anidaba en todos los pechos, de reunirse a los navíos de las potencias marítimas cristianas.

Se había decidido asestar el golpe definitivo al orgullo, o para ser más exactos a la insolencia musulmana por haber insistido en ello Venecia, siempre al frente de toda expedición audaz a Oriente. Y la más interesada, pidiendo a Pío V que ejerciera su influencia entre las más poderosas naciones cristianas para constituir una Liga.

Ya todos los Estados cristianos padecían las consecuencias del poder y las incursiones mahometanas, que entorpecían el comercio, apresaban naves, sin preocuparse del país que fueren, y condenaban a los cautivos a la despiadada labor del remo, sin esperanza alguna de poder algún día tornar a ver a sus familias.

El año anterior, el Papa había conseguido la ayuda de España, la máxima potencia marítima de la Cristiandad y que por razones políticas hubiera deseado la ruina de Venecia, su enemiga y siempre alerta para eludir ser dominada por Felipe II, más ambicioso, si bien menos guerrero que Carlos V, y que anhelaba conquistarla para culminar el total dominio de Italia.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker