El León de Damasco
El León de Damasco La grandiosa victoria naval, la más gigantesca librada en el mundo[17], no dio los frutos apetecidos a causa de los secretos designios de Felipe II, que no deseaba que Venecia recobrase su antiguo poderÃo y su pasado esplendor.
Los aliados, en lugar de aprovechar el espanto que cundÃa entre los mahometanos y de la aniquilación de su escuadra para marchar al instante a reconquistar Chipre y libertar CandÃa, se enzarzaron en mezquinas rivalidades y volvieron, a pesar de los esfuerzos desesperados de Sebastián Veniero, sin haber intentado ninguna nueva acción.
La infortunada República se encontró, por tanto, de nuevo sola para combatir contra el turco.
Sebastián Veniero, postergado a causa de las reiteradas exigencias de España, fue reemplazado por otro almirante, destinándosele únicamente el mando de una pequeña flota del Adriático. Pero este gran marino fue el auténtico vencedor del combate naval de Lepanto. Falleció en Doge el 3 de marzo de 1578, a la avanzada edad de ochenta y dos años, y fue enterrado en la iglesia de San Pedro Mártir en Murano.
