El León de Damasco

El León de Damasco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al concluir, en lugar de narguilé, tomó un chibuqui, recipiente de barro cocido, lo llenó de tabaco, lo encendió y, colocándolo con toda comodidad en la silla, y luego de oír complacido por un instante el ininterrumpido retumbar de la artillería, contempló con fijeza a su sobrina.

—¿Y qué tienes decidido hacer —inquirió— con el bajá de Damasco y su nietecito?

—Pensaba preguntarte a ti sobre ello.

—¿A mí? Si me interrogases sobre cómo debería actuar para vencer a una flota superior a la mía, sería asunto diferente. Pero del niño y del viejo y, en especial, de tus planes particulares, no sé nada, sobrina.

—¿Cómo te las arreglarías tú, tío, para penetrar en Candía y enfrentarte al León de Damasco y su mujer?

—¿Penetrar en esa plaza que parece estar protegida por bastiones de acero y por hombres de hierro? ¿Quién osaría semejante empresa, mi apreciada sobrina?

—Es que allí se encuentra esa maldita duquesa cristiana: el capitán Tormenta.

El bajá fumó y permaneció silencioso. Tras haber lanzado cuatro o cinco bocanadas del humo de su chibuqui, recordó:

—¿Te acuerdas de qué manera conquistó el amor de su cristiana el León de Damasco?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker