El León de Damasco
El León de Damasco El esclavo árabe, al verle tan resuelto, no dudó en confesarle que el célebre capitán no era sino una mujer, e informado así mismo del motivo de su viaje, pronto se enteró de que el novio de la duquesa, capturado por Alí Bajá, se encontraba en poder de su sobrina Haradja, en el castillo de Hussif.
Sin advertirlo, Muley-el-Kadel se había enamorado ya de la joven cristiana, que junto a tan extraordinaria belleza unía tanto valor y que con tal maestría sabía usar las armas. Pero como en Hussif era conocido en exceso por la castellana, ya que Alí Bajá se la prometió como primera mujer en cuanto acabara la guerra, no vaciló en recomendar a la duquesa, y haciéndola embarcar en una galeota, cuya tripulación se componía de renegados griegos, con su servidor árabe, un teniente veneciano salvado a la vez que ella y escoltado por un leal esclavo del León, dejó marchar a su amada. Ambos no dejaron de sentirse emocionados por aquella separación.
Haradja acogió muy favorablemente al capitán Tormenta y se sintió admirada por su valentía y habilidad al ver que vencía a Metiub, y se enamoró de ella. El vizconde francés se encontraba en aquel lugar, aunque medio muerto, ya que destinado con otros cautivos a la pesca de sanguijuelas, había perdido excesiva sangre[2].