El León de Damasco
El León de Damasco Por ultimo logro huir con su novio. Sin embargo, poco más tarde el capitán polaco, que habÃa renegado de su religión y era ya musulmán, llegaba al castillo de Hussif e informaba a Haradja respecto a que su huésped no era sino una mujer. La sobrina del bajá se encolerizó, la hizo perseguir y, al fin, tras numerosos incidentes y luchas, de prender fuego los griegos a la galera y buscar refugio en tierra con la duquesa, de mantener un terrible asedio en una casita de la costa donde se ocultaron y de haber muerto combatiendo el árabe de la duquesa de Éboli, el aventurero polaco, el teniente veneciano y el vizconde de Le Hussière, y heridos Metiub y el denominado capitán Tormenta, el León de Damasco llegó en el momento preciso para salvarla, gracias al aviso de su esclavo. Digna hazaña de valientes.
Cuando ya la duquesa se habÃa curado, un turco llego un dÃa llevando a Muley un pequeño cofre de ébano «de parte del sultán», el cofrecito contenÃa un cordón de negra seda, era una muda orden de suicidarse. El salvar a la cristiana le habÃa hecho caer en desgracia.
—¿Qué os ocurre, Muley? —inquirió ella al ver que palidecÃa.
—Fijaos, señora —respondió, él, enseñándole el fatÃdico cordón.