El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay El viento empujaba al globo hacia aquel rÃo que ahora se distinguÃa claramente, no obstante la gran altura a que se hallaban los aeronautas. Era bastante grande y corrÃa de Oeste a Este con amplias circunvoluciones, entre dos orillas bastante elevadas.
Bien pronto el aeróstato estuvo completamente encima. Diego y Cardoso dirigieran sus miradas a las orillas, pero no divisaron ni una habitación, ni una criatura viviente.
Apenas lo habÃan cruzado, Diego lanzó una sorda interjección.
—¿Qué pasa?
—Bajamos.
—¿TodavÃa?
—SÃ; y esta vez para no volvemos a levantar.