El tesoro del Presidente del Paraguay

El tesoro del Presidente del Paraguay

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO X

LA DESAPARICIÓN DEL AGENTE DEL GOBIERNO

Eran las cuatro de la tarde.

El aeróstato, después de recorrer un centenar de millas en el espacio de cuatro horas, volvió a empezar a descender, y esta vez, como con sazón había dicho el maestro, para no elevarse de nuevo, porque ya no había nada que arrojar, dado que hasta la barquilla había sido precipitada a la pradera.

Medio desinflado, todo convertido en pliegues, no adelantaba sino a costa de esfuerzos, más empujado por el viento que sostenido por el gas, ahora reducido a una cantidad exigua. Pero descendía gradualmente, metro a metro, intentando alguna vez volver a elevarse, pero para caer en seguida más bruscamente.

Dentro ele un cuarto de hora o, a lo más, de media hora, todo habría terminado.

—No hay que desesperarse —dijo Cardoso—. Demasiado ha durado el pobre globo y esto río tenía más remedio que suceder; ninguno de nosotros lo ignoraba.

—¡Ah! —exclamó el maestro—. Si encontrásemos algún medio de regenerarle.

—No veo par aquí ningún gasógeno; por más que miro a todas partes. Creo, marinero, que hay que preparar las piernas y cargar los fusiles para no caer inermes en cualquier emboscada. ¿Yes algo?

—La pradera me parece desierta, por fortuna.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker