El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay —Pero ¿quién es, entonces, ese hombre que nos convida tan galantemente y nos saluda con tanta cortesÃa y es un bribón?
—Un gaucho.
—Lo entiendo menos todavÃa.
—Ya te lo explicaré más tarde.
—¿Tenemos que temer algo?
—¡Si y no!
—He allà un enigma inexplicable.
—Quiero decir que si están de buen humor nos harán compañÃa y emplearán la mayor amabilidad, pero ¡no te descuides, hijo mÃo! Son hombres muy susceptibles, violentos, pendencieros, y que regalan una cuchillada como si regalasen un azucarillo.
—Hombre prevenido…
—¡Pss…!
—¿Qué ocurre?
—Alguien nos sigue.
—En efecto, las hierbas ondulan.
El gaucho se habÃa también dado cuenta de ello y habÃa bruscamente detenido la marcha montando rápidamente su trabuco.
—¡Ramón! —exclamó.
—Aquà estoy —respondió una voz.
Las hierbas se abrieron rápidamente, y otro gaucho apareció.