El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay —Espero que sÃ.
—¿Le buscarán ustedes?
—En cuanto podamos.
—Y nosotros les ayudaremos a ustedes. ¿No es cierto, Pedro?
—Si los señores lo permiten —dijo el compañero.
—Se lo agradecemos, desde: luego —respondió el maestro.
—¿De dónde vienen ustedes? —preguntó Ramón.
—Del mar.
—¡Del mar! —exclamaron a dúo los gauchos estupefactos.
—O, mejor dicho, de una gran isla.
—¿Por pura diversión?
—Para hacer estudios sobre las corrientes atmosféricas.
—Se necesita valor, digo yo. Pero basta por ahora; adelante, señores, que la cena nos espera.
Cinco minutos después, los cuatro hombres llegaban ante el rancho.